Una pancarta de Greenpeace clama contra el TTIP en Madrid

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‘Sí podemos parar el TTIP’. Ese es el lema escrito en una pancarta de 60 m2 que seis escaladores de Greenpeace han desplegado sobre la fachada del edificio Metrópolis, en el centro de Madrid. Con ella han querido “dar la bienvenida a la visita que hoy realiza a la capital el principal defensor en los EE UU del Tratado Transatlántico de Comercio (TTIP) e Inversiones entre Europa y su país”, ha explicado la organización este domingo.

“Debemos y podemos parar el TTIP”, ha defendidoMiguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España. “Debemos hacerlo porque estas negociaciones están hablando de cosas muy serias, que condicionan nuestro presente y sobre todo nuestro futuro. Están negociando con nuestra capacidad de decidir, de legislar, de nuestro modo de vida, de la protección del medio ambiente o de nuestros derechos laborales” ha incidido.

En opinión del portavoz de Greenpeace este tipo de acuerdos “ponen los intereses de las corporaciones por delante de los de la ciudadanía y el planeta. Y son de facto una transferencia de poder desde las instituciones democráticas hacia las grandes empresas”.

Una de las escaladoras que han desplegado la pancarta. Foto: @xoniarh
Una de las escaladoras que han desplegado la pancarta. Foto: @xoniarh

Las negociaciones sobre el TTIP se están llevando a cabo sin que aún haya trascendido oficialmente su contenido ni se haya permitido acceder a los medios de comunicación a su contenido. De hecho, los parlamentarios europeos pueden acceder al documento del tratado TTIP, pero no se les permite portar grabadoras, teléfono móvil ni tomar notas de lo que leen. Hace unas semanas Greenpeace publicó parte de lo que podría ser el documento en cuestión, fruto de una filtración. En ese sentido, Soto ha comentado que “a raíz de las filtraciones, la Comisaria Malmström ha tratado de tranquilizar a los ciudadanos con la promesa de una mayor transparencia y, al mismo tiempo, ha maniobrado para aumentar las restricciones y los controles para la consulta de los textos por parte de los europarlamentarios. Está claro que no quieren que sepamos que está ocurriendo”.

En su comunicado, Greenpeace incide sobre el hecho de que “un Eurobarómetro del Parlamento Europeo de junio de 2016 muestra que el 67% de los europeos quieren ver más implicación de la Unión Europea en la protección medioambiental incluido en acuerdos como el TTIP y el CETA (el tratado de comercio entre la UE y Canadá), en los que se puede minar las protecciones al medioambiente, la salud y el trabajo”.

La protección del clima bajo TTIP

La protección del clima y en cómo ello se verá afectado tras la aprobación del TTIP es una de las mayores preocupaiciones de Greenpeace: “La filtración del tratado revela que el Acuerdo de París ha sido excluido de la negociación de este tratado. Aunque el acuerdo climático nacido en la COP21 estableció que la comunidad internacional debería trabajar para mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 1,5 grados, nada en el actual texto del TTIP habla de cómo afrontar este reto. Pero es peor aún, el alcance de las medidas de mitigación está limitada por las disposiciones de los capítulos sobre la cooperación reguladora o de acceso a los mercados para los productos industriales. Como ejemplo de estas propuestas se descarta la regulación a la importación de combustibles muy contaminantes, como el petróleo de arenas bituminosas procedentes de Canadá”.

La organización ecologista también aprovecha para recordar que el pasado jueves, 65 organizaciones hicieron llegar una carta al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, en la que le recriminaban “que la Comisión Europea no está cumpliendo con la Resolución 2015 del Parlamento Europeo sobre el TTIP”. Asimismo, en dicha carta las asociaciones incidían en los resultados de un informe elaborado por el Centro de Derecho Ambiental Internacional (CIEL), ClientEarth y la Alianza de Salud y Medio Ambiente (HEAL) que “demuestra que la Comisión Europea ha cruzado varias líneas rojas peligrosas establecidas por el Parlamento Europeo”. En el documento constaría el hecho de que “las propuestas sobre el TTIP de la Comisión Europea pueden afectar a las leyes químicas y de pesticidas más protectoras de la UE, pueden debilitar el sistema regulador de la UE y dejar de respetar la jurisdicción de los tribunales de los Estados miembros de la UE”.

Así, para Soto todo ello supone un “escándalo” y supone una “prueba de que tanto la UE como los EE UU están socavando el principio de precaución, consagrado en el Tratado de la UE. Como la filtración de los documentos del TTIP demostró, este principio de precaución no se menciona en el capítulo sobre la cooperación legislativa, ni en ningún otro de los 12 capítulos filtrados”.

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